El poema del mes de Mayo

Como una forma de conmemorar El día mundial de la poesía la Biblioteca Internacional publicará “El poema del mes” en su portal de internet en ocho idiomas distintos. Esto se hará todos los meses.

 Para el mes de Mayo hemos escogido las dieciocho primeras estrofas del extenso poema," Masnavi-ye mánavavi",del célebre poeta místico musulmán persa Yalal ad-Din Muhammad Rumi (1207, Balj-1273, Konya) más conocido como Rumi.


Escucha el caramillo, cómo se queja,
Lamentando su destierro del hogar:
“Desde que me arrancaron de mi cama de mimbre,
Mis lastimeras notas han hecho llorar a hombres y mujeres.
Reventé mi pecho, esforzándome por desahogar los suspiros,
Y expresar los dolores súbitos de mi anhelo por mi hogar.
Quien mora lejos de su hogar
Anhela siempre el día de su regreso.
Mi lamento se oye en todas las multitudes,
A coro con aquellos que se regocijan y aquellos que lloran.
Cada uno interpreta mis notas en armonía con sus propios sentimientos,
Pero ninguno desentraña los secretos de mi corazón.
Mis secretos no son ajenos a mis notas lastimeras,
Sin embargo, no se manifiestan al ojo y al oído sensual.
El cuerpo no está velado del alma, tampoco el alma del cuerpo,
Sin embargo, ningún hombre ha visto nunca un alma”.
El lamento de la flauta es fuego, no mero aire.
¿Dejad que quien carezca de este fuego se considerado muerto!
Es el fuego del amor lo que inspira a la flauta, (1)
Es el fermento del amor lo que posee el vino.
La flauta es confidente de los amantes desdichados;
Sí, sus compases ponen al descubierto mis más íntimos secretos.
¿Quién ha visto un veneno y un antídoto como la flauta?
¿Quién ha visto un confortador compasivo como la flauta?
La flauta cuenta la historia del sendero ensangrentado del amor,
Cuenta la historia de las penas del amor de Majnum.
Nadie está privado de estos secretos salvo el demente,
Mientras la oreja se inclina a los susurros de la lengua.
A través del dolor mis días son trabajo y tristeza,
Mis días pasan, mano a mano con la angustia.
Sin embargo, aunque mis días así se desvanezcan, no importa,
¡Tú permaneces, Oh Incomparable y Puro! (2)
Pero aquellos que no son peces pronto se cansan del agua;
Y quienes no tienen el pan diario encuentran el día muy largo;
Así pues, el “Crudo” no comprende el estado del “Maduro”; (3)
Por ello me incumbe acortar mi discurso.

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